Antes de nada, disculpen la tardanza en volver a este Blog. La pura realidad nos ha tenido Realmente Ocupados.
Vayamos por partes: tras Cahuita, nuestro siguiente destino era Puerto Viejo de Limón. Pueblecito costero de nombre evocador y población mayoritariamente negra, que nos encandiló el pasado año y al que teníamos ganas de volver a hincarle el diente. Llegamos a primera hora de la mañana y, tras alojarnos en el Coco Loco Lodge, alquilamos un par de herrumbrosas bicis, dispuestos a revisitar una zona trufada de buenas playas y vegetación exuberante. A la noche nos dirigimos al Chile Rojo (restaurante thailandés de probada suculencia). Tras el primer bocado comienzo a sentirme mal, con el estómago batiendo las olas y un sudor frío recorriéndome de punta a cabo. Me siento en el suelo y al poco Catacroc: pierdo la consciencia por unos segundos, en los cuales Lasanta monta el operativo de rescate y un médico acude en mi ayuda para sacarme del sueño. Tras una maniobra de nombre ignoto que me deja las costillas baldadas hasta la fecha, recupero la consciencia medio medio.
Todo parecía indicar que estábamos ante un corte de digestión. Como no se me veía muy católico, Lasanta decidió llevarme al centro de salud de Hon Creek. Aquí comienza La Odisea. El lugar, ya de por sí, no merecía mucha confianza estética. Lúgubre y desconchado, la sensación de desamparo se veía aumentada por la nocturnidad y sus fluorescentes, que tan poco ayudan. Una enfermera retardada, con tremendo odio por los turistas y maneras de simio a medio civilizar nos somete a un tercer grado casi humillante. Su jefe, el doctor, con evidentes síntomas de falta de oxígeno en el parto y las ulteriores consecuencias de ello bien visibles, decide realizarme un electro (!). Nodigomás. El ACOJONE. Mediante una impresora sexagenaria y varios cables unidos a ventosas me realiza no uno sino cuatro electros completos, cada uno de ellos arrojando un resultado distinto y amenazador. Hablan de infarto y yo no puedo más que tumbarme mientras médico y enfermera debaten los resultados analizando una campana de gauss en un post-it. Lasanta pierde la color pero se mantiene serena. Yo, en cambio, luzco mi mejor blanco nuclear.
Visto esto, deciden trasladarme en ambulancia al Hospital de Limón. En este momento, dos enfermeros bien majetes retoman la situación y sentimos algo de alivio. Uno bien sabe que en algún momento una ambulancia le llevará a un centro hospitalario y será su ocupante enfermo. Pero siempre imaginé un SAMUR tope gama de estos que te sacan el corazón en el trayecto, le pegan un vistazo y lo devuelven al interior sin mayores problemas. Pues no. Un carromato medio ambulancia medio funeraria nos desplaza en medio de la negra noche hasta nuestro destino. Al llegar, yo estaba aquejado de lo que viene denominándose canguelo vil. El centro no mejoraba mucho el aspecto del anterior, pero dos médicos sacados de Hospital Central nos atienden premurosos, educados y hasta comprensivos. Analizan el electro previo y se sorprenden. Rehacen las pruebas y uno de ellos afirma sin pestañear que tengo el corazón de Nadal (¡vamos, Rafa!) y nada de qué preocuparme. Tras unos análisis que confirman que estoy hecho un brazo de mar, me dan el alta y vuelvo a casa con el baile de San Vito por los nervios pasados. Sólo puedo agradecer a Lasanta que, en esas muchas horas de tensión, acaudalara la tranquilidad y el sosiego que a mí me faltaron. Yupi!!
De vuelta a casa, nos dormimos sin perder un momento; los tres días siguientes en poco difirieron de esto. Recuperamos fuerzas, paseamos, leímos, dormimos y comimos. Y fuimos muy, muy felices de estar juntos, como siempre.
Puerto Viejo es un lugar sugerente: sus playas, especialmente Playa Negra y Punta Uva merecen un ocho en la escala Richter y el todo es un puro Caribe Delicioso. Sin embargo, no volveremos. Tal fue el susto y estas son sus consecuencias.
Ya sé que a estas alturas de la película no viene a cuento preguntaros si os habeis hecho un seguro de viaje comme il faut, pero me quedaría mucho mas tranquila si me engañarais; venga, ánimo, que yo cuando quiero me lo creo todo: Gassss, júrame por tu madre que estás perfectamente, y que del hospital villa limón, o como demonios se llame, os fuisteis directamente a un superhospital americano, donde George Clooney te echó un vistazo y te dió el alta garantizándote una larga y apasionante vida.
Bueno, tampoco es imprescindible que me lo jures: con que sigas escribiendo me quedo tranquila.Un beso para cada uno.
Sabeis que os quiero
oh my god! pero si está usté como un roble!! cómo va a tener un infarto? ni se le ocurra antes que yo, que para eso llevo currándomelo toda la vida a paquete y medio diario.
descansen, coman y duerman estupendamente, y en cuatro días ni se acuerdan de esto.
y sigan con los relatos con olor a mar para los que lo tenemos lejos…snif
besos!
Coño, primor, qué sustaco. Estas cosas se cuentan a la vuelta, hombre. Cuídese y pase por un hospital primermundista cuando vuelva, ¿sí?
Por cierto, blog ya editado. En un ratito, plantas regadas.
Mchuick!
Ing
Un corte digestión. El resto de la historia producto del diagnostico erróneo de un medico incapaz y una enfermera loca. Purito estilo Caribe, oigan. Pero gracias por el interés. Les queremos tanto.
Si hasta les echamos de menos de cuando en vez!!
Y madre, claro que me he hecho un seguro de viaje: todo perfectamente preparado desde hace tiempo. QUe parece que no me conoces. Tu que me has pario!!!
Huevón, cabrón, tirillas, malnacido! como bien dice MiPrimaSarina coses de eses se cuentan a la vuelta… menudo susto me he llevado que se me ha subido la ciruela del desayuno a la garganta cuando ésta ya iba alcanzando final de trayecto.
Menos mal que uno es inteligente y pudo suponer que de haber pasado a mejor vida LaSanta no se hubiese preocupado de publicar tu “post-umo”
Pero bueno, eso es lo que le da vidilla a los viajes y aventuras que os pegáis sino para eso os hubieseis quedado en vuestro bonito barrio pegadito al Reina Sofia y tiro de piedra de la Clinica Ruber donde hay Georges Clooney´s a Tutti Plen.
un beso, seguid escribiendo y cuidaros!
JuanínChiu!
Por cierto, primor, la llave que tengo de tu pisito NO ABRE. Ni pa Dios. Lo intenté de todas las maneras posibles, a riesgo de romperla en la cerradura. Así que, a menos que alguien más tenga una copia que funcione, sus plantitas están sin regar. Por la mirilla se las veía aún lustrosas, pero no sé yo…
Si alguien tiene llave pero le da pereza ir, yo sigo ofreciéndome. Pero con una llave que funcione, por Crom!
Besín!
Ing
Ingram, primor, la culpa es mía (como en el bolero). Hice las copias deprisa y corriendo y no certifiqué su buen funcionamiento. En cualquie caso un amiguete que vive próximo está cumpliendo las labores con puntualidad británica y saber enciclopédico. Vamos, que las riega y bien y a menudo.
Gracias de todos modos.
Yiiiiiiiiiiiihaaaaaaaaaaaa
ps. y su blog? qué? agostando?
Con gusto, con cierta intriga, con alegría, así esperamos vuestros comentarios, por cierto, tan preciosos en el fondo y en la forma, y cuando leí hoy éste último, aunque sabía que el final era feliz, pues ayer Elena por mensaje móvil me decía que estabais muy bien, me asusté un poco. !Vaya susto”, lo mismo, en casa, habría sido un “sustito”, pero rodeados de hospital tan “bien equipado” y profesionales tan “expertos” la ansiedad aumenta. Bueno como ya dices, recuperados y felices, deseamos que continuéis vuestro periplo con la misma felicidad y disfrute que esperáis y os merecéis.
Muy bien Gaspar por seguir tan “sanote” como siempre, y muy bien para Elena por haber sabido mantener la calma, tan difícil y tan importante en esas situaciones. Cuidaros mucho y disfrutad todo.
Muchos, muchooooooooooooooooooooooos besos de los tres.
Pues vaya con el Chile Rojo!!!! Menos mal que leo esto casi 1 mes después…
Estuve por esa zona… http://www.lacostadepapito.com... ¡Entiendo por que volviste, viejo!